








A veces me pregunto si soy el único colgao que se flipa con una canción y la pone 30 veces seguidas. ¿De qué va eso? Creo que de repente encuentras la banda sonora exacta de tu momento vital. Las cosquillitas de esa melodía que te atraviesa las quieres todo el rato y el dedo busca el botón repeat. El conjuro ha funcionado.Una gran canción es una reinterpretación del famoso: Abracadabra. Sonidos articulados de una manera determinada que obran cambios en quien los escucha.
Te prendas de la sensación que te produce y te gustaría compartirla con todo el mundo. Que sonara a tu paso, que hablara por ti, pues ella te define y eres tú en ese momento. Esto no puede ser y entonces aparece el merchandising. Te vistes con la camiseta de ese grupo o artista, te cuelgas un pin con el nombre de tu canción, un colgante con el logo de la banda, pegatinas… Y pasado este periodo, si la cosa crece aún mas, se pasa a la fase de mímesis.
La música no tiene forma en el espacio, no te puedes disfrazar de una canción (¿o sí? Ahí dejo el reto) y entonces pasas a vestirte como las personas que han creado eso. El peinado del artista, la ropa, colgantes, sus maneras… En fin, no sé muy bien adónde quiero llegar, pero en estos tiempos tan fashion rock, de reportajes de moda a lo tal banda o tal cantante, quisiera romper una lanza por todas aquellas personas que han sido vestidas por una canción antes que por un pensamiento tipo “que bien me quedaría esa camiseta rota tipo las que lleva el colgao ese que salía con Kate Moss”. Joder, no es que quiera la vuelta de las tribus urbanas, pero cuando veo que en el H&M se venden camisetas de los Pistols, Zeppelin, Clash y tal pienso que hay algo aquí que no está sucediendo como debiera…